viernes 4 de diciembre de 2009

Declaración

viernes 4 de diciembre de 2009

Pasando por un ataque de sobriedad esdrújula, con molestia estomacal y fantasma de jaqueca; hoy, viernes 4 de diciembre de 2009, declaro:

Que la convencionalidad no va conmigo. Que nunca fui, no soy y no me veo siendo alguien tradicional: que soy de izquierda en toda ocasión, excepto cuando me da la gana llevar la contraria a algún idiota; que no me gustan las fórmulas by-the-book en ningún respecto, especialmente en el romántico; que mientras más le saque la piedra a alguien que haga lo que me dé la gana, más voy a disfrutarlo; que la vainilla le patea el culo al chocolate, porque yo lo digo; que la creatividad es la madre del mundo, y que pienso acercarme a ella lo más que pueda; ya que estamos, que pensar, sobrepensar y analizar no llevan a ninguna parte más que a la no acción; que el mundo se divide en sí, no, y los matices entre ambos, y que yo me afilio, en cuanto sea posible, al lado del “sí”.

Que los oscuros contienen a los claros, y que Larry, ¡oh! Larry, está presente en todos ellos. Que la vida se parece a la literatura, la literatura a sí misma, y la vida no parece de verdad-verdad después de ella (e incluso antes). Que Ella Fitzgerald es una diosa. Que todo es cuestión de tomar una decisión, especialmente la felicidad. Que la seriedad no lleva a ninguna parte más que a más seriedad, aburrimiento y trabajos deprimentes en cubículos minúsculos (así sean oficinas con vista al mar, más un yate y cuenta en Ginebra). Que nada empieza ni termina, porque siempre existió.

Que las sombras tienen su contraparte en carne y hueso, también, y sólo se presentan cuando más luz les llega desde arriba, abajo y todas partes. Que en el cine, las comedias románticas están locamente subestimadas; y, que, en la vida real, tienen demasiada importancia. Que los sapos siempre serán sapos. Que la perfección es profundamente imperfecta, y eso es lo que la hace fantástica.

Finalmente declaro que, de todo lo anterior, nada es absoluto. Que soy libre de cambiarlo completamente cuando me dé la gana, o agregarle dos florecitas y una cereza. Y que espero, realmente espero, que todos los demás sean libres de hacer lo mismo.

jueves 3 de diciembre de 2009

Recuérdame

jueves 3 de diciembre de 2009

Recuérdame

Recuerda el río congelado

las panties en el sofá

la gama del pelo

la chaqueta anaranjada

mi intensidad, tu pasividad

la muñeca fea, fea como yo, entre las sábanas

el comienzo, el beso

Recuerda

Recuerda

Huye del borrador de memorias

huye y ven a mí, huye

Y recuerda

no olvides recordar

rápido, antes de que la casa se caiga a pedazos

Recuerda, recuerda

yo lo haré, lo juro,

no te olvidaré

aunque te olvide, no lo haré nunca, nunca

Y nos veremos en Montauk

donde, ya juntos, nos olvidaremos

el uno del otro


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Basado en una de mis películas preferidas, Eternal Sunshine of the Spotless Mind, de Michel Gondry con guión de Charlie Kaufman, y la foto es un still de la peli.

jueves 19 de noviembre de 2009

Murakami y la eternidad

jueves 19 de noviembre de 2009

He pasado los últimos nueve meses de mi vida, más o menos, devorándome todo libro que diga Haruki Murakami en la portada. Gente que me conoce desde hace años se sorprende y casi asusta: no les cabe en la cabeza que alguien que ha dicho toda la vida que los japoneses no son humanos de pronto salga fanática de un autor nipón.

En mi defensa, sigo creyendo ferviente y unicórnicamente que los japoneses no pertenecen a la misma especie que el resto de nosotros: probablemente sean la versión evolucionada (porque nosotros somos los Homo Sapiens Beta, obviamente; quien dude, favor remitirse a Texas) y planean conquistar al mundo a través de la globalización, que no es más que un invento para hacernos comer sushi y succionar nuestros cerebros a través de ondas que se activan en cada grano de arroz que comemos.

Poniendo de lado mis teorías perfectamente lógicas, el hecho es que mi adicción particular con Murakami yace, creo, en su tratamiento de la vida y cómo parece, casi de casualidad, traspasar los confines temporales de la eternidad. ¿La eternidad tiene confines temporales? Bueno, claro: los de lo efímero y del cambio; porque la eternidad per se puede ser conseguida en el entrepisos: en el sueño, en el pensamiento, en la felicidad misma.

Por ahí William Blake decía: "to see a world in a grain of sand, and heaven in a wild flower, hold eternity in the palm of your hand, and infinity in an hour...”. Es un pensamiento hermoso pero, me temo, va más allá de mis posibilidades explicativas; así que creo que se la dedico, felizmente, a quienes lean Hard-Boiled Wonderland and the End of the World.


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Imagen, de DeviantArt: Golden-furred Unicorns, por Alice Parker.

sábado 14 de noviembre de 2009

Montaña rusa

sábado 14 de noviembre de 2009

Histeria y calma

La mano, la pierna

¿Qué me estás haciendo?

(talk about multitasking)

Enamoras y excitas

todo al mismo tiempo

o en un vaivén interminable

la espalda arqueada, la noche

los suspiros, maldita epidemia

las hormonas, qué teenager

el shawarma, los juegos de palabras

(sí, sí, coger de agarrar, obviamente, ¿a quién se le ocurriría otro significado?)

Ven acá, dame un beso

Sí, bueno, uno solito, con dedicatoria cursi parisina

y entro, ¿te parece?

Dime,

¿qué tan estúpidos podemos llegar a ser?

Podríamos hasta dar charlas en alguna Ivy League,

¿en qué pensum es que está el unagi perdido?

Y justo después,

éxodo maquinal

la mano que tiembla

¿el rush de adrenalina?

las palabras perdidas de Kundera, qué rabia

y el miedo.

Ah, te dije que no sé trabajar bajo presión…

Entonces, silencio.

Ahora no entiendo nada

(chicken – yeah, I’m talking to you)

Sólo espero que estés bien.

Nada que ver con el karma, sweetie,

es que no pienso cuando estás así de cerca

(¿por qué crees que te tengo tanto miedo?)


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Imagen sacada, claro, de DeviantArt, hecha por `imaginedmoments y llamada Tarot: The Star.

lunes 2 de noviembre de 2009

Velos

lunes 2 de noviembre de 2009

Una vez cruzó al otro lado del velo y fue marcada por el encanto del mundo que ahí se escondía: los ojos miel, el acento de la isla de los rumores, la lengua muerta que daba sus últimas patadas a voz de Ulises.

Entonces por error cayó de nuevo en el mundo terrenal, al que sentía nunca haber pertenecido. El velo permanecía ahí, incólume, pero apenas podía atisbarlo por momentos, en los que se sentía encadenada metafísicamente.

Pasaban los años y la intensidad del llamado del velo venía por temporadas: podía pasar meses sin recordar los azules, hasta que algo se alteraba y arremolinaban los recuerdos en una especie de ópera wagneriana.

Justo entonces, se acordaba de él. Y su recuerdo llegaba a rayar en la agonía…

… hasta que, de golpe, recordó que él era un velo. Una entrada al ensueño y no una realidad tangible.

Entonces, frente a ella, el velo cambió: se movió un poco más a la izquierda, cambió de tamaño, los colores eran otros, se callaron los rumores dublineses y llegaron otros nuevos y maravillosos que aún no conocía.

Extendió la mano hacia el velo y descubrió que lo que antes había sido una cortina de humo, ahora era tela. Era tangible, tanto que su piel ardía al tacto, haciéndola sonrojar.

Fue ahí cuando se decidió a entrar, sabiendo que las oportunidades son efímeras. Mientras caminaba hacia dentro sonrió: nunca, nunca se imaginó que los sueños pudieran cambiar de nombre y contextura.

martes 27 de octubre de 2009

Adivinando en la oscuridad

martes 27 de octubre de 2009

Él duerme a su lado, y ella lo ama. Escucha su respiración en la oscuridad e intenta adivinar su silueta. Adivinarla y no más que eso: los dioses le prohíben verlo con más que el tacto.

¿Por qué no puedo verlo?, piensa, y la envuelve la locura una vez más. Le carcome la duda, y el deseo de expansión. Tiembla entre las sábanas, y su pierna roza la de él, por descuido.

Regresa la descarga: es electricidad pura. Se estremece toda, como cada vez que lo toca. ¿Cómo alguien tan presente puede estar tan distante?

La oscuridad se hace más densa, tanto que la ahoga. Se estira con un movimiento suave y alcanza la lámpara. Suspira; ruega perdón a la Providencia, pero ya no puede más: se siente pender de un hilo, sola.

Entonces enciende la luz.

A su lado yace él, con la piel suave que ella conoció a ciegas: su color es pureza, su belleza insondable. Sus manos yacen en la almohada, mientras su espalda sube y baja con la respiración… de ésta salen alas hermosas, que descansan con él. Claro, no podía ser más que un ángel, un dios.

Psique sonríe y una lágrima cae por su mejilla. Porque, a pesar de la ira de los dioses, nunca podrían quitarle el momento divino en el que vio a su Eros.


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Basado, evidentemente, en la historia de Eros y Psique, que es probablemente mi pedacito preferido de mitología (entre todas las que conozco, realmente - de paso es una historia que, me dicen los vientos acalorados maracuchos, es la historia de amor base de Occidente), pero la inspiración real fue, de hecho, la imagen que usé: "Eros and Psyche", por jfkpaint... sacada del lugar usual, DeviantArt.

viernes 23 de octubre de 2009

Para ti

viernes 23 de octubre de 2009

Para ti

Porque me viste crecer, porque me hiciste crecer

Porque me diste rumbo cuando no sabía que lo necesitaba

Por las horas interminables de risas

Por la creación y posterior caída del Muro de la Represión:

Por el llanto que no salió por muchos años, hasta que lo hizo en honor a tu estela

Por las cartas, por las estrellas

Y la eternidad entre palabras improbables.


Recordando la risa en verde,

La vida en rosa,

El tatuaje en azul;

Para ti, por ser luz guía

Y porque, finalmente, era por mí

Desde mí

Para mí;

Porque al liberarme del encanto quedó el verde

Los libros

Bogart

Las cartas

Y tú, siempre tú.


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La imagen, cosa rara, de DeviantArt; esta vez por *jensheron, con el título "Dante and Beatrice".