¿Qué se necesita para ser una Emperatriz?

jueves, 22 de octubre de 2009 - Publicado por Victoria Guerra S. en 0:41


Una de mis cartas preferidas del Tarot es La Emperatriz, la tercera carta de los Arcanos Mayores. Se trata de, hablando muy por encima (por tener conocimiento muy superficial del Tarot: hay otras voces que de hecho saben de Arcanos y de magia), una especie de mujer-ninfa que encanta y vuelve locos a los hombres: es al mismo tiempo la Madre Naturaleza, la Belleza, la conejita Playboy y la sabiduría milenaria. Yo la veo como la representación de lo femenino-ideal que, sin embargo, es el lado plausible de lo femenino (contrario al encanto más etéreo de La Suma Sacerdotisa).

Es una figura un poco trágica, la verdad. La Emperatriz es una diosa que se aferra a lo humano, con la idea de que divinidad y terrenalidad son irreconciliables; es la madre que susurra historias fantásticas a sus hijos, y que ama intensamente… como una Afrodita desnuda en Nueva York. No se da cuenta de que Cielo y Tierra están en la misma categoría gramatical, que una contiene a la otra y que, en principio, ambas estaban juntas en el caos que era el universo.

Yo me pregunto, ¿de dónde se saca el equilibrio entre lo terrenal y lo etéreo? ¿Cómo se convierte una diosa en plausible… o incluso en divina?

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La imagen es la Emperatriz de una serie hermosísima en DeviantArt, por azurylipfe.