Lo que ve uno en un fin de semana largo

jueves, 8 de julio de 2010 - Publicado por Victoria Guerra S. en 1:11


Quiero decir cuánto me maravilló la Belle de Jour de la Deneuve, cuán deliciosa me pareció la relación entre represión e instinto del personaje y cómo me hizo recordar mis clases acerca del surrealismo en Corrientes Literarias, y a la Nadja de André Bretón. O cómo pensaba, cuando veía alguna de las escenas de fantasía sexual, que era tan freudiana la cosa que daba hasta miedito.

También quiero escribir acerca del encanto férreo y la potencia actoral de Tony Leung en Lust, Caution, y ofrecer como pedazo de trivia que su actuación fue basada parcialmente en una combinación de personajes fílmicos maravillosos y machísimos, como son el de Brando en L'Ultimo Tango a Parigi, el de Bogie en In a Lonely Place y el de Burton en Equus. Por no dejar de lado la precisión divina, divinísima, de la película como un todo, aparte de ser una fase de la Segunda Guerra que uno no ve a menudo en cine - se me ocurre, si acaso, ese debut de Christian Bale en Empire of the Sun. Por otro lado y dejándolo de último por ser lo más sabroso: qué sexy, qué deliciosamente dañina es esa relación entre el personaje de Leung y Wei Tang (estas relaciones que siguen siendo de película aún cuando consuman a la vida real)

Y claro, como siempre, quisiera decir que el genio de Orson Welles es ilimitado, que su presencia en una escena mejora cualquier película y que su Falstaff bonachón en Campanadas a Medianoche es ese viejito bandido que siempre has querido ser cuando tengas esa edad. Aparte de que quisiera dejar bien en claro que Guillermo Cabrera Infante pasaba por un extraño caso de demencia al afirmar que Welles era uno de los peores actores jamás filmados, tsk, tsk (y se los juro que sí lo dijo, sí señor; revísese usted "Orson Welles, un genio demasiado frecuente", ensayo que aparece en Arcadia todas las noches).

Quisiera escribir todas esas cosas y muchas más que ahorita no se me ocurren, pero sucede que soy una enamorada tímida y cuando tengo en frente una hoja en blanco para hablarle de cine, se me enreda la lengua, me pongo roja y pienso que cualquier cosa que diga va a salir mal. Así que sólo díganle a su DVD que yo mando a decir que no pueden pasar otro minuto de su vida sin ver las tres películas maravillosas que vi en casa este fin de semana largo: Belle de Jour de Luis Buñuel, Lust, Caution de Ang Lee y Campanadas a Medianoche de Orson Welles.